La
adolescencia es una etapa fundamental en la formación de la personalidad
La
adolescencia se caracteriza por la riqueza de vivencias y aprendizajes pero
también por la inestabilidad de emociones y sentimientos.
Chicos y
chicas experimentan profundos cambios hormonales vinculados a la adquisición de
la capacidad reproductiva e importantes cambios personales y sociales para
adaptarse al mundo que empiezan a descubrir.
Se trata
de un momento de afirmación y de conflicto con las normas familiares y sociales
que chocan con la búsqueda de valores absolutos
de los adolescentes (amor, verdad, solidaridad...).
Con esta guía queremos invitar a los padres y madres de chicos y chicas de 11 a 18 años a reflexionar sobre las drogas para poder llevar a cabo una tarea preventiva eficaz desde la familia.
Durante
la adolescencia, chicos y chicas desarrollan una gran capacidad para incorporar
y elaborar información y afinan mucho su sentido crítico.
Es el momento ideal para hablar de drogas y drogodependencias.
Es el momento ideal para hablar de drogas y drogodependencias.
¡NUESTRO
HIJO YA ES ADOLESCENTE!
Para los
padres los hijos siempre son pequeños. Casi con sorpresa descubrimos que su
mundo ha cambiado: se miran las cosas de otra forma, se relacionan de manera
diferente con los otros adolescentes y con los adultos.
La
tranquilidad y estabilidad que caracterizan el final de la infancia dan paso a
un periodo de continuos descubrimientos
La
primera manifestación de la entrada en la adolescencia es la aparición de
pequeños conflictos.
pequeños conflictos.
Muchos de estos conflictos responden a una necesidad de
afirmación personal y no representan, en el fondo, ningún problema grave.
LOS ADOLESCENTES QUIEREN EXPERIMENTAR Y SER FELICES
Los chicos y chicas de hoy entienden la adolescencia como una época para gozar de la vida y ser felices. Muchas de sus experiencias se desarrollan
en el marco del grupo de amigos, con los que comparten vivencias y sentimientos. Buena parte de los conflictos se producen por la necesidad de experimentar cosas nuevas y compartirlas con los demás. De esta forma se empiezan a tener los primeros contactos con las drogas.
Los
padres tenemos que aprender a influir en los hijos
Los padres
no podemos olvidar que la experimentación es el principal medio de aprendizaje
de los adolescentes.
Debemos
aprender a situar nuestra influencia educativa como un recurso para cuando
ellos nos piden opinión. Esto no quiere decir que evitemos expresar nuestras
creencias y opiniones ante nuestros hijos. Al contrario, tenemos que hacerlo de
forma continuada y amical.
No podemos
esperar a que nos hagan tanto caso como cuando eran pequeños, pero debemos
tener el convencimiento de que ir destilando
creencias, valores y conocimientos es muy útil y ayuda a conformar su carácter.
Prohibir
por prohibir no sirve de nada.
HAY
MUCHAS FORMAS DE SER ADOLESCENTE
No todos los adolescentes son iguales. Podemos verlo en las maneras cambiantes de hablar, de vestirse, o en los gustos musicales. Las formas exteriores no indican chicos y chicas buenos o malos.
Lo mejor para nuestros hijos es que puedan
relacionarse de diferentes modos.
PADRES Y ADOLESCENTES:
El adolescente
- Reclama libertad para tomar sus propias decisiones. Ya no es ningún niño, pero tampoco es exactamente un adulto. “Quiero salir con mis amigos esta noche. ¿Me das dinero?
- Es muy permeable a las influencias que recibe de su entorno, a las modas y a las presiones comerciales, de consumo. “Esto sí es guay.”
- Se rebela contra los adultos, lleva la contraria y transgrede las normas en un acto de afirmación. “Dejadme hacer mi vida.”
- Quiere descubrir, experimentar, conocer lo desconocido y lo prohibido, explorar nuevas sensaciones. “¡Qué fuerte, qué pasada!”
- Se identifica con sus amigos, con los que forma un grupo de afinidad e intereses comunes. “Todos mis colegas lo hacen.”
Los padres y las madres
- Podemos ayudar a nuestros hijos a ganar libertad y autonomía para que sean responsables de sus decisiones, que sepan qué quieren vivir y qué deben evitar.
- Favorecer el conocimiento y el pensamiento crítico: les invitamos a reflexionar, con argumentos sólidos y creíbles.
- Estar dispuestos a discutir, negociar y pactar. Sin perder de vista que sin respeto por las normas no puede existir responsabilidad ni libertad.
- Fomentar las actitudes reflexivas y prudentes. Desde una lógica adolescente, las sensaciones y los placeres son inmediatos; los daños lejanos e improbables.
- Respetar a los amigos de nuestros hijos, pero al mismo tiempo
- Combatir las actitudes que les impiden ser ellos mismos. Evitar hablar de drogas o convertirlas en un tema tabú no las elimina ni reduce las probabilidades de que chicos y chicas tengan que enfrentarse a ellas en algún momento de su vida.
HABLAR
DE DROGAS AYUDA A NUESTROS HIJOS A TENER UNA ACTITUD RESPONSABLE
Los padres
y madres tenemos que procurarnos información adecuada y adaptar nuestras explicaciones
a la edad de nuestros hijos. Podemos introducir el tema de una manera que no
quede forzada a partir de una noticia que hemos visto en televisión o de una
escena deuna película. Es importante conocer el tema razonablemente bien, creer lo que decimos y practicarlo. Estar informados y saber cuáles son los efectos y los peligros de las drogas, no estimulará su consumo.
DIALOGAR
ES INDISPENSABLE
Muchas veces, los padres, para hablar con sus hijos de temas delicados como las drogas, esperamos encontrar un momento ideal y un ambiente propicio. Muchas veces, este momento ideal no llega nunca. Hay que decidirse a dar el paso. Hablar siempre que se pueda, aunque las condiciones no sean óptimas.
Dialogar no es sólo hablar, sino observar, mostrar interés, crear un espacio de comunicación que permita expresar ideas, dudas y preocupaciones. Hay que aprender a escuchar, provocar la conversación, establecer una relación de confianza y complicidad.






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